Cabecero de Lomo Ibérico de Cebo Curado · Julián Martín

21,95 

Más untuoso que una caña de lomo y con un sabor largo que llena la tabla.

La pieza entera pesa aproximadamente 500 g y llega envasada al vacío, para abrir solo cuando vaya a servirse. Descúbrela junto a nuestra selección de lomos y cabeceros ibéricos.

⚖️Pieza 500 g aprox
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Información Sobre Este Producto

No es cabecero fresco para horno o guiso: llega curado y listo para cortar. El formato permite descubrir un corte ibérico especialmente jugoso sin abrir una caña de gran tamaño. La pieza completa aporta además una presentación reconocible para regalar o llevar a una reunión. Al no venir loncheada, mantiene la posibilidad de mostrar el corte y adaptar la ración al número de comensales. Es una compra especialmente útil para quien quiere variar la tabla más allá del jamón, el chorizo y la caña de lomo habituales.

El cabecero procede de la zona anterior del lomo, próxima al cuello, y presenta más grasa infiltrada que la caña. Ese veteado explica su textura más untuosa y ayuda a que las lonchas finas no resulten secas. Quien encuentra demasiado magro el lomo embuchado suele apreciar este corte: mantiene la estructura de una pieza curada, pero ofrece una mordida más jugosa y persistente. La infiltración también cambia la forma de servirlo: no necesita una loncha gruesa para sentirse jugoso. Un corte delicado reparte la grasa por toda la superficie y permite que se funda antes en boca. Esa cualidad hace que el cabecero funcione solo sobre pan y que no necesite aceite, tomate ni salsas para compensar sequedad.

La categoría de cebo identifica esta referencia dentro de los ibéricos y permite elegirla frente a versiones de bellota de mayor precio. El pimentón aporta color y acompaña la carne sin convertirla en un chorizo, ya que aquí se cura una pieza muscular entera. La combinación entre corte, veteado y adobo ofrece una personalidad propia que merece un lugar distinto dentro de la tabla. La diferencia de precio frente a categorías superiores puede aprovecharse sin renunciar a una pieza ibérica curada con identidad. El cebo resulta adecuado para consumo frecuente, tablas abundantes y compradores que priorizan jugosidad y formato. El cabecero ofrece así una razón concreta para elegirlo por el corte, no únicamente por la categoría escrita en el envase.

Retira la envoltura no comestible de la parte que vayas a servir y corta perpendicularmente con un cuchillo largo y afilado. Las lonchas finas dejan que la grasa pierda antes el exceso de frío; un corte algo más grueso aporta más mordida en bocadillos. Pan, picos, aceitunas y queso curado completan el aperitivo sin tapar el pimentón ni la textura del cabecero. Para una bandeja, distribuye las lonchas sin superponerlas demasiado y sirve primero una cantidad moderada. Puedes reponer después para que el corte permanezca reciente. En una cesta, combínalo con un salchichón de menor calibre y un queso firme; la textura veteada del cabecero aportará el bocado más untuoso del conjunto.

La pieza de 500 g aproximadamente resulta cómoda para una reunión, varias tapas o más de una ocasión de consumo. Cerrada se conserva en un lugar fresco y seco; después de abrirla, debe mantenerse refrigerada y con la cara de corte protegida. Puedes compararla con otros lomos ibéricos o añadir jamón y queso para preparar una tabla completa. Abrir únicamente la zona necesaria evita exponer toda la pieza desde el primer servicio. El peso permite preparar una tabla para varias personas y reservar producto para bocadillos o tapas posteriores. La envoltura debe retirarse antes de comer, pero puede mantenerse sobre la parte sin cortar mientras ayude a protegerla entre usos.

Preguntas Frecuentes

En esta referencia se presenta adobado y curado, listo para comer; no es la pieza fresca que aparece en muchas recetas de horno.

Para una tabla en la que se busca jugosidad y sabor persistente, el cabecero es la elección más agradecida.

Ofrece una opción curada y veteada para consumo frecuente, distinta de las referencias de bellota.

Su veteado y su curación le permiten sostener el bocado sin necesitar preparaciones complicadas.

Atemperar solo la ración que va a servirse ayuda a que la grasa infiltrada se vuelva más agradable y libere mejor el aroma del pimentón.

Conviene proteger la cara del corte y sacar únicamente las lonchas necesarias; al conservarse en pieza entera pierde menos humedad que un envase ya loncheado.

Marca

Julián Martín

Raza

Ibérico de Cebo

Método

Cabecero de Lomo

Formato

Pieza Entera

Peso

500 g (Aprox.)

Alérgenos

Leche, Soja

Ingredientes

Cabecero de cerdo ibérico, sal, pimentón, ajo, dextrosa, lactosa, dextrina, proteínas de soja, proteínas de leche, antioxidantes (E-301 y E-300) y conservadores (E-252 y E-250). Envoltura no comestible.

Información Nutricional

Por 100 g: 2075 kJ / 501 kcal; grasas 44,0 g, de las cuales saturadas 18,8 g; hidratos de carbono 0,8 g, de los cuales azúcares 0,5 g; proteínas 25 g; sal 3,5 g.

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Cabecero de lomo ibérico de cebo curado Julián Martín en pieza
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