Información Sobre Este Producto
Estas sardinillas en aceite de girasol Cantábrico se elaboran artesanalmente en Santoña (Cantabria), capital conservera del norte de España y referente mundial en la producción de conservas de pescado azul. La conservera Ría de Santoña captura sus sardinas en campaña, mediante métodos artesanales en aguas del Atlántico, y las elabora con un proceso de selección y empacado enteramente a mano. Ingredientes: sardinillas (Sardina pilchardus), aceite de girasol y sal. Nada más. Sin conservantes, sin aditivos artificiales, sin colorantes. El aceite de girasol, neutro en sabor, preserva intacto el sabor natural del pescado azul y su textura, con producción limitada que garantiza máxima frescura y calidad en cada lata.
Al abrir la lata, las sardinillas revelan un aspecto plateado brillante y una textura tersa y jugosa, con ese característico retrogusto suave y marino propio del pescado azul del Cantábrico. Sin el protagonismo del aceite de oliva, aquí el sabor limpio y genuino de la sardinilla es el auténtico protagonista. Servir a temperatura ambiente, directamente sobre pan tostado con un hilo de aceite virgen extra, o como base de una vinagreta de tomate. Son igualmente excepcionales incorporadas en ensaladas de verano o tapas frías. Combínalas con nuestra selección de conservas del mar o marídalas con un aceite de oliva virgen extra de primera prensada para una tosta gourmet perfecta.
Preguntas Frecuentes
No. Las sardinillas en aceite de girasol Ría de Santoña se elaboran únicamente con sardinillas, aceite de girasol y sal. Sin conservantes, sin colorantes ni aditivos artificiales de ningún tipo. La lata en sí actúa como sistema de conservación natural.
Las sardinillas en aceite de girasol tienen un sabor más neutro y limpio, donde el protagonista es el pescado. El aceite de oliva aporta su propio matiz afrutado. El girasol preserva mejor el sabor natural de la sardina sin enmascararlo, ideal para quienes buscan el gusto puro del Cantábrico.
Conservar las sardinillas Ría de Santoña sin abrir en lugar fresco y seco, alejado de la luz. Una vez abierta la lata, trasladar el contenido sobrante a un recipiente de cristal, cubrir con el aceite y refrigerar entre 0 y 5 °C. Consumir en un máximo de 24-48 horas.
Las sardinillas en aceite de girasol maridan extraordinariamente con vinos blancos secos del Cantábrico o un txakoli vasco. En tabla gourmet, combínalas con queso fresco y pan de centeno. También son perfectas en ensaladas con tomate y cebolla, o en tosta con aguacate y limón.







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